domingo, febrero 25

El voto exterior arrebata un escaño al PSOE, que necesitará el sí de Junts en la investidura

Una legión de funcionarios amaneció este viernes con la misión de validar y escrutar las miles de papeletas procedentes del extranjero que debían de apuntalar el resultado de las pasadas elecciones generales. Un trabajo minucioso y decisivo, pues había varios escaños en juego que podían variar el ajustado reparto actual de fuerzas derivado del 23J. Al final, solo se produjo un cambio, pero muy relevante, pues el diputado que ganó el PP en Madrid a costa del PSOE obligará a los socialistas a negociar el sí de Junts en la hipotética investidura de Pedro Sánchez.

Era casi medianoche cuando se confirmaba el cambio. Apenas un puñado de votos le daban al Partido Popular su décimo sexto escaño en Madrid. El dueño, Carlos García Adanero –ex de UPN–,que dejaba sin su sitio en el Congreso al socialista Javier Rodríguez Palacios. Un disgusto personal que encerraba mucho más. Para empezar, una variación en la suma de bloques que daba a la derecha –PP, Vox, CCy UPN– 172 escaños por los 171 de los partidos que apoyarían a Pedro Sánchez en su investidura (Sumar, ERC, PNV, Bildu y BNG). Desequilibrio que complica de por sí cualquier iniciativa legislatura futura. Aunque para llegar a esa diatriba, Pedro Sánchez necesitaría ser antes investido presidente, para lo que ahora ya no le vale con la abstención de Junts, sino que deberá negociar su voto a favor. Una piedra más en el camino para la complicada labor de los socialistas, que en las próximas semanas tendrán que poner de acuerdo a todos los partidos de la izquierda (incluido el PNV) para mantener a Sánchez en La Moncloa y evitar una repetición electoral.

Fuentes del PSOE se apresuraban a reconocer que esta variación no modificaba «la situación para formar mayorías». «Junts tendrá que decidir si une sus fuerzas al PP y Vox y abre la puerta a un Gobierno de la derecha con la ultraderecha o se une al resto de fuerzas políticas para evitarlo», señalaban a ABC estas fuentes.

El PP, por su parte, se alegró por el avance gracias al voto exterior y apuntó que «Pedro Sánchez quiere unir a todos los partidos nacionalistas e independentistas para que le ayuden a ser presidente pese a quedar a 16 escaños de Feijóo». Estas mismas fuentes, reconocían que la pregunta es ahora «Bildu u oposición. Independentismo o mudanza», una disyuntiva a la que «solo Sánchez respondería de la forma tan indecente en la que lo está contemplando».

El recuento del CERA comenzó pronto. A las 8 de la mañana ya estaban los operarios de correos descargando las cajas y entregándolas a los funcionarios. Cientos de ellas repartidas por toda España en los últimos días y que habían estado custodiadas por la Policía hasta ayer. En esas cajas se escondía la voluntad política de los españoles residentes en el extranjero. Más de 2,3 millones de personas con derecho a voto, de las que finalmente lo ejercieron poco más del 10 por ciento (233.688). Un repunte de participación –en los últimos comicios de 2016 y 2019 había estado alrededor del 6 por ciento– que variaba el ecosistema habitual y hacía albergar esperanzas de un baile de escaños en un puñado de provincias.

El farragoso procedimiento a utilizar con cada sufragio alargó el recuento hasta el final de la jornada en las provincias donde la participación fue más alta. Entre ellas, Madrid, en la que el PP tenía depositadas la mayoría de sus esperanzas de arrebatar un escaño al PSOE. Antes de comenzar el conteo de las papeletas, cada funcionario debía revisar la documentación asociada y comprobar que la identidad del votante era la misma que aparecía en el censo. Un proceso vigilado por miles de apoderados de los partidos presentes en los centros electorales. Los únicos autorizados a presenciar el recuento además de los funcionarios.

Madrid

Aunque a priori parecía complicado que el PP pudiera arrebatar este escaño al PSOE, la fortaleza forjada por Ayuso en la comunidad obró el cambio, elevando la cuenta de los popules a 137 diputados en el Congreso

Gerona

Era complicado, pero la poca distancia (363 votos)que había entre el PPy Junts en la provincia tras el 23J hacía albergar esperanzas a los de Feijóo. El recuento las disipó, pues los independentistas lograron 337 sufragios por los 275 del PP

Tarragona

Aquí era el PSOEel que aspiraba a arrebatar un escaño a Junts. Los socialistas resultaron la fuerza preferida por los tarraconenses en el exterior (658 votos), pero con un apoyo insuficiente para lograr su objetivo en la provincia

Cantabria

Al PPle faltaron 174 votos para haber sumado un escaño más en esta provincia. Lo hubieran hecho a costa de Vox, que mantuvo el tipo con 475 sufragios, que hicieron estériles los 1.332 apoyos obtenidos por los populares

Los primeros resultados se conocieron a mediodía. Llegaron en aquellas provincias más pequeñas, en las que la participación fue menor. En la mayoría, se trataba de un mero trámite, pues la matemática no dejaba sitio a un baile de escaños. Lugares como Segovia, Zamora, o Almería no tardaron en dar a conocer sus resultados. Intrascendentes para el reparto de fuerzas, pero que ya iban dando una idea de la tendencia de los sufragios.

La izquierda, tradicional beneficiaria de este voto CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes), volvía a exhibir músculo con alegrías estériles en provincias como Murcia, Salamanca o Valencia, feudos de la derecha en los que el voto exterior se lo llevó el PSOE.

También ganaron los socialistas en Tarragona, donde sí que había un escaño en juego, pero lo hicieron con un apoyo insuficiente para arrebatarle el acta a Junts. El cambio no habría variado el paisaje actual de la gobernabilidad, pero habría menguado la fuerza con la que los independentistas afrontarán la negociación de la investidura con Sánchez. Gerona escondía otra de las opciones del PP de aumentar su granero de escaños. La distancia con Junts en esa provincia era de solo 363 tras el recuento del pasado domingo, pero la fuerza de los de Puigdemont en la provincia natal del dirigente fugado fue una barrera insalvable.

Tenían más esperanzas los de Feijóo en Cantabria. Allí, el damnificado sería Vox, lo que no alteraría la lucha de bloques. Era más una victoria moral en plena lucha por desligarse de Vox y apuntalar su dominio dentro de la derecha nacional, pero no le dio al PPpara aumentar su cuenta de diputados en el Congreso. A los populares les faltaron 174 votos para haber superado a Vox, que mantendrá su representación en la región y también sus 33 diputados en la Cámara Baja.