domingo, febrero 25

En julio el Gobierno no autorizó el ingreso de autos importados

Ante la falta de dólares, se acentúa el bloqueo a las automotrices para traer unidades fabricadas en el exterior.

Detrás de las cifras de patentamientos de julio, que arrojaron que 64% de las ventas de de vehículos cero kilómetro vendidos durante el mes pasado correspondieron a unidades de fabricación local, subyace la creciente presión del cepo cambiario sobre el ingreso de vehículos importados.

Cada mes, las terminales automotrices y los importadores independientes de vehículos ingresan dentro del sistema informático de la AFIP sus pedidos de autorización para importar vehículos, una práctica que fue re impuesta en diciembre de 2019 y que el Gobierno monitoreó primero a través de las SIMI’s y, desde hace un año, a través del Sistema de Importaciones (SIRA).

Los pedidos de cada empresa suelen estar acordados previamente con la Secretaría de Comercio, el organismo que tiene a su cargo la aprobación de las SIRAs. En particular, cada terminal automotriz ha estado presentando sus programas productivos ante los funcionarios del Gobierno. De esas negociaciones surgen los cupos de unidades importadas que son asignadas a cada empresa.

Esa forma de trabajo, que cada empresa negocia por separado, se viene aplicando desde fines de 2020, cuando a la salida de la pandemia el gobierno de Alberto Fernández bloqueó por primera vez las importaciones y en la Aduana de Zárate se acumularon 30.000 unidades que eran bajadas de los barcos pero no podían ser ingresadas al país.

Hace un año, en agosto de 2022, la Terminal Zárate volvió a colapsar: luego de la renuncia del entonces secretario de Industria, Ariel Schale (quien había tenido a su cargo las aprobaciones de las SIMI’s durante casi tres años), todavía no había sido puesto en marcha el nuevo sistema SIRA y en la terminal portuaria se volvieron a amontonar 30.000 vehículos importados sin nacionalizar.

Un año más tarde, el riesgo de un colapso en ese puerto privado que administra el Grupo Murchison aparece lejano, porque la cantidad neta de vehículos importados en las ventas totales fue disminuyendo mes tras mes. Aun con un volumen más exiguo, las demoras en los trámites de importación se siguen estirando en el tiempo.

A lo largo de julio, la Secretaría de Comercio no autorizó el ingreso de un solo vehículo importado, según confirmaron a Clarín fuentes de tres automotrices.

Desde marzo, el organismo que encabeza Matías Tombolini venía liberando el ingreso de vehículos bien entrada la segunda quincena del mes.

Pero tras la devaluación selectiva de la semana pasada, que aplicó una alícuota de 7,5% sobre el impuesto PAIS a las unidades importadas, no hubo nuevas autorizaciones para vehículos. En cambio las autorizaciones para importación de autopartes destinadas al mercado interno comenzaron a ser emitidas, con el nuevo recargo de 7,5%.

“Nos están prometiendo que saldrían el martes o el miércoles”, dijo uno de los directivos, representante de una de las terminales que más vehículos importan. Hasta la tarde del martes, no había habido novedades.