domingo, febrero 25

Otra legislatura con incógnita

Entramos en una nueva legislatura muy incierta porque aun no sabemos quién va a gobernar y por lo tanto tampoco sabemos nada de un nuevo Secretario de Estado para el Deporte. No sé si alegrarme o seguir llorando. Desde hace muchos años, ya gobernara el Partido Popular o el Partido Socialista Obrero Español, el deporte español ha estado regido por ignorantes, por «amiguetes» del «presi» o ha servido para devolver favores, es decir que el deporte con Zapatero, Rajoy y Sánchez ha importado un comino.

Ahora, que era el momento del cambio, Feijóo no ha llegado a la mayoría, por consiguiente habrá que esperar.

Entramos en una nueva legislatura muy incierta porque aún no sabemos quién va a gobernar y por lo tanto tampoco sabemos nada de un nuevo Secretario de Estado para el Deporte. No sé si alegrarme o seguir llorando. Desde hace muchos años, ya gobernara el Partido Popular o el Partido Socialista Obrero Español, el deporte español ha estado regido por ignorantes, por «amiguetes» del «presi» o ha servido para devolver favores, es decir que el deporte con Zapatero, Rajoy y Sánchez ha importado un comino.

Ahora, que era el momento del cambio, Feijóo no ha llegado a la mayoría, por consiguiente habrá que esperar.

Se trata de enderezar este deporte que lleva unos pocos años sumido en la podredumbre de sus dirigentes, sobre todo en las federaciones nacionales, en las que en algún caso, están regidas por personas que han venido a servirse del deporte y no a servirlo a él.

Necesitamos un Presidente del Consejo Superior de Deportes profesional, que no tenga nada que ver con la política y que haga una limpia en las federaciones. No todo el mundo está capacitado para dirigir los deportes de nuestro país. Los últimos Secretarios de Estado lo han confirmado: ninguno tenía ni idea de lo que tenía entre manos.

Ni PSOE ni PP han encontrado nunca a la persona ideal para el cargo y siempre han puesto indocumentados y catetos que deberían haber seguido en el pueblo y no inmiscuirse en las cosas importantes del Estado, porque el deporte es una de las joyas con las que cuenta España para hacer marca.

Vamos camino de unos nuevos Juegos Olímpicos y mucho tienen que cambiar las cosas para que España esté en los lugares altos del medallero. La política deportiva ha sido un desastre, y más durante estos cinco años de «sanchismo» en los que tanto los ministros de Cultura y Deporte como los presidentes del Consejo Superior de Deportes han sido meros carteros y vividores, que lo único que les ha preocupado ha sido hacerse la foto.

En lo que respecta a la Real Federación Española de Vela, que dirige el señor Sanz, todavía no sabemos que ha pasado con aquellos 100 millones de las antiguas pesetas de la Fundación Vela. No lo sabemos porque no nos lo quieren decir y lo han tapado no sé por qué razón.

Viendo la última actuación del equipo olímpico en Marsella el «feeling» no es muy bueno. El Mundial de agosto en La Haya nos marcará una nueva visión del equipo a un año de su participación en París 2024.

Visto lo visto me apuesto lo que queráis a que el deporte español continúa dejado de la mano de Dios, porque a ninguno de los gobiernos que se postulan como tal les parece importante la cultura deportiva y desvían los dineros hacia otras «culturas» más sectarias..