jueves, abril 25

Presiones, violencia y violaciones económicas: las dificultades de la prensa para informarse sobre Ucrania | Internacional

El 24 de febrero de 2022 medios de comunicación de todo el mundo difundieron la noticia de que Rusia lanzaba sus tropos y muchas cosas sobre Ucrania. “Putin lanza un ataque masivo contra Ucrania. El conflicto más grave de Europa en 80 años alarma al mundo”, tituló al día siguiente la edición corporativa de EL PAÍS. Han pasado dos años y la guerra a gran escala continúa, copiando los informes periodísticos con información sobre la crueldad de este conflicto. Hablando del effeméride, Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció que los periódicos estuvieron “en el punto de mira” del ejército ruso desde el inicio de la invasión y, según sus datos, un centenar de comunicadores fueron atacados bajo bombardeos o en El incendio cruzó en los últimos dos años y 11 han muerto. “La gente común y corriente es víctima directa de la invasión rusa de Ucrania. RSF exige que los autores de los crímenes cometidos contra ellos sean llevados ante la justicia”, instó la organización.

El primer ataque documentado a la prensa se produjo el 26 de febrero de 2022, apenas dos días después de iniciada la invasión. Los periódicos daneses Stefan Weichert y Emil Filtenborg se reunieron en la ciudad de Ojtirka, en el norte de Ucrania, para informar de una marcha escolar en un preescolar, en la que menos de un niño murió y otros niños más exitosos. Allí, un hombre vestido de civil desapareció en Quemarropa con un rifle de asalto cuando lo encontró en su vehículo marcado con la palabra «prensa». Weichert fue golpeado por la bala en el hombre, mientras que su compañero recibió la peor parte y fue golpeado en el hombro y el hombro.

“Tenía sangre para todos. La escuché susurrarme cariñosamente y me pregunté si habían desaparecido de mi cabeza, pero fue por los fragmentos de video incrustados en mi frente”, dijo Weichert por teléfono. “Dirige lo más rápido que puedas para perderte de vista [del tirador] poder ayudar a Emil, que tenía los pantalones empapados de sangre”, recuerda. El periodista frenó a los pocos minutos de perder la vista ante el ataque y fue atacado junto a su compañero militar ucraniano. «No tengo idea de si era un ucraniano o un ruso», señala.

El periodista danés Stefan Weichert, cubriendo la guerra de Ucrania, en una imagen proporcionada.Oficina de Prensa de la Brigada 72 de Ucrania

Desde entonces, los ataques se han sucedido uno tras otro hasta el centenario, según informa RSF. La organización también suma 11 comunicadores locales y extranjeros que fracasaron en el ejercicio de su profesión durante la guerra, cifra que eleva a 17 el Comité de Protección a Periodistas. La Unesco informó que los periódicos ucranianos ―entre los que tienen más de 15.000 acreditados trabajando para medios internacionales, entre ellos en el país― “operan bajo inmensas presiones, enfrentando violencia física, trauma psicológico e inestabilidad económica”.

En opinión de Guillaume Briquet, fotoperiodista de Suzo, resulta sorprendente que en la guerra de Ucrania un ejército nacional, en este caso el ruso, ataque a las publicaciones periódicas de «una forma muy directa y cruda». “Sé que en la guerre hay acciones sucias, pero nunca había visto algo así. Cuando lo miré, no lo podía creer”, dijo. Briquet fue contratado por un comando emitido en marzo de 2022 en la segura ciudad de Mikolaiv. Conducía un vehículo blindado cuando fue alcanzado por disparos y me vi obligado a frenar. Un grupo de militares, a los que el fotógrafo identificó como Rusos, los buscó y les quitó el pasaporte, 3.000 euros en efectivo y el ordenador se los llevó antes de abandonarlos.

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Los periodistas están protegidos por el derecho internacional y por el propio Estado como civiles, ya que los ataques deliberados contra estos profesionales durante un conflicto armado pueden constituir un crimen de guerra. RSF presentó una denuncia ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya por presuntos crímenes de guerra cometidos contra periodistas en Ucrania. Lo hizo por última vez el pasado mes de mayo, entre la muerte del francés Arman Soldin, de la agencia France Presse, y del comunicador ucraniano Bohdan Bitik, colaborador del diario italiano La republica.

María Senovilla, periódico español que cubre la guerra desde julio de 2022, asegura que “la posibilidad” de un ataque “es muy real”. «Ahora querida, las sirenas antiaéreas no tienen señal de sonar y en Kramatorsk tardan varios días en bombardear mi casa», escribe en un mensaje de texto. Sin embargo, destaco que “las víctimas son los cráneos que están invadiendo y han seguido vigilando sus hogares por millones”.

Libertad de prensa

La ley de marcha, imputada por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha transformado la información en un “registro de seguridad nacional”. Diversos medios mediáticos informan de que cada vez hay menos voces críticas contra el Gobierno. El ejemplo más reciente es el medio de investigación Bihaus.Info, que informó a principios de este mes que el Servicio de Seguridad de Ucrania monitoreaba ilegalmente sus publicaciones periódicas y publicó un vídeo de ellas durante una fiesta privada en la que supuestamente se consumía drogas con el objetivo de menospreciarlo. Radio Free Europe/Radio Liberty pidió en noviembre que se limitara el acceso de los periodistas al Parlamento. El único medio que tiene acceso es el canal estatal Rada TV, que retransmite las sesiones con horas de retirada alegando motivos de seguridad.

Uno de los manifestantes sostiene un cartel en memoria de los periodistas que murieron durante la invasión rusa de Ucrania en Cracovia, Polonia, mayo de 2022.Richard Wright (SOPA/LightRocket Images vía Gett)

Los profesionales consultados por este periódico dijeron que no habían tenido una censura intensa en Ucrania, pero admitieron haber tenido un seguimiento exhaustivo en materia de seguridad, incluido el acceso al frente de batalla. Senovilla señala que hay trámites “que te hacen perder mucho tiempo”. “Podemos llamarlo burocracia, pero no censura”, indica. En la misma línea, Stefan Weichert, que retrocedió en Ucrania durante su recuperación en España, afirma que no ha sido víctima de censura, aunque se percibe que tiene menos restricciones con sus colegas ucranianos. “La ley de marcha es un inconveniente”, afirma.

Desde el inicio de la guerra, seis grandes canales de televisión ―espacios públicos y privados― transmiten la misma información las 24 horas del día. Lo que al principio parecía una medicina necesaria para contrarrestar la ola de desinformación rusa, ahora se ha convertido en otro punto del debate sobre la libertad de prensa. Organizaciones especializadas en medio ambiente, entre ellas RSF, denuncian que el programa «es demasiado indulgente con el Gobierno» y constituye un escenario sensato para la autocensura. Un dato que se resume en la desconexión del cable de tres canales de posición, que ahora simplemente informan al respecto transmisión en línea.

La libertad de prensa es uno de los “valores fundamentales comunes” de los estados miembros de la Unión Europea, lo que bloquea a quienes aspiran a unirse a Ucrania a partir de junio de 2022.

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